viernes, 2 de septiembre de 2011

ENCUENTRAN LANCHA GRINGA A LA DERIVA

(POR ESTO).- La embarcación “Monkeybar II” con matrícula FL5961NJ-320, de Florida, marca Boston Whaler, modelo “Outrage”, de 32 pies de eslora, fue hallada a la deriva frente a las costas de Chuburná Puerto y remolcada al puerto de abrigo, donde se quedó sin ninguna custodia.
Una llamada telefónica a la Redacción de POR ESTO! avisó sobre la embarcación y de inmediato se le preguntó al capitán regional del puerto Elías Córdoba Araico acerca de este hecho e informó que según reporte del capitán delegado de Chuburná Puerto, Gaspar Trejo, el pescador Luis Rolando Yam Chan indicó que la noche del miércoles halló la citada embarcación en 10 brazas frente al puerto por lo que la remolcó al puerto de abrigo de la comisaría. Ayer, a las 15:00 horas, elementos de la Novena Zona Naval de Yucalpetén inspeccionaron la embarcación que tiene dos motores fuera de borda marca Mercury, de 220 caballos de fuerza. Según reportó el pescador que la halló, la nave estaba a la deriva con las llaves puestas en la consola complemente equipada, pero sin la tripulación. La Novena Zona Naval Militar de Yucalpetén informó que tras la revisión, la embarcación permanecerá bajo custodia del Resguardo Marítimo Federal (Remafe), debido a que no se encontraron indicios de alguna droga ilegal o artefactos explosivos. Esta embarcación tiene todas las características de las que utiliza la mafia cubano-americana para el trasiego de indocumentados cubanos de la isla a la Península de Yucatán. En el tráfico de personas indocumentadas es visible la participación de ciudadanos yucatecos, progreseños en particular, además de que varios yucatecos han ampliado los “negocios” ilícitos con la venta de lanchas, motores y refacciones robadas en la Unión Americana. Es el caso de César Alberto Ceballos Burgos, alias “El Mostrito”, quien se encuentra preso en una cárcel de los Estados Unidos de Norteamérica, luego de que las investigaciones iniciadas con motivo de la denuncia de POR ESTO! rindiera frutos por parte de las autoridades de ese país. Como informamos, mientras “El Mostrito” se encuentra preso en el vecino país, José “Pepe” Auais Dogre se esconde en un predio cercano al taller de Ceballos Burgos, mordiéndose las uñas hecho todo un manojo de nervios porque los estadounidenses le prohibieron la entrada a ese país y porque también lo investigan. Por su parte, Mario Enriquez López, alias “Neco”, otra pieza en el entorno del ilícito, de las lanchas que se vendieron aquí a precios de ganga entre destacados empresarios y políticos, está en la escena de la investigación, y correría la misma suerte que Pepe Auais, sin poder ingresar al vecino país del norte. A fines del año pasado, POR ESTO! denunció que cerca de 100 lanchas de recreo robadas y/o “clonadas” en la Florida surcaban los mares de la Península de Yucatán, las cuales habían sido adquiridas principalmente por empresarios y políticos. A la cabeza de este lucrativo negocio se ubicó a José “Pepe” Auais Dogre, posteriormente se sumó Mario Enríquez López, (a) “Neco”, y de varios años atrás César Ceballos Burgos, (a) “El Mostrito”. Este negocio inició con el robo de lanchas en la Florida para el traslado de indocumentados cubanos, así como el tráfico de drogas a la Península de Yucatán y llegó a tal perfección que las lanchas robadas se comercializaron luego aquí con documentos apócrifos “clonados” de otros yates que existen en Estados Unidos, pero que no cuentan con denuncias de robo. Después de las denuncias hechas en POR ESTO!, aseguradoras en Estados Unidos, caza recompensas y autoridades policiacas comenzaron a investigar; poco después la PGR aseguró el yate de lujo Sea Hunter, marca Tiara modelo 2005, de 39 pies de eslora cuyo valor se calcula en más de 400 mil dólares, con base en una denuncia interpuesta por la empresa “Seaworthy Insurance”. Este aseguramiento ocurrió en la Marina de Mario Enrique López (a) “Neco”. El “Sea Hunter” apareció con la matrícula mexicana 3101463324-3, pero su propietario original, un ciudadano estadounidense que vive en Miami, comprobó que el número de serie de los motores coincidía con los de la embarcación que le fue robada en su país en octubre del año 2010. Ante este escándalo, la Inter pol, el FBI y la Asociación Internacional de Investigadores Marinos y el Servicio de Inmigración de Estados Unidos tomaron cartas en el asunto. Cuando se destapó el escándalo, muchos de los poseedores de embarcaciones de lanchas las ocultaron y en muchos casos se deshicieron de ellas. Otros más cancelaron sus operaciones en proceso.

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